Treinta y cinco: Epílogo.

Daniel estaba nervioso.

Por eso estaba paseando de un lado a otro en su habitación de hotel, las viejas cortinas a cuadros marrones se burlaban de él desde donde colgaban. Sentía que este día se había alargado interminablemente para llegar a este punto. Solo quería ver a su compañera ya.

Sammy le ...