Parte setenta y ocho

Gage se sentó en la oscura sala de estar, observando la vista de la ciudad en el horizonte. La oscuridad siempre había sido su amiga. Tenía que serlo. Había hecho de la oscuridad una parte de sí mismo, al igual que Dominic.

Gage no temía a la oscuridad, la acogía. Había sido joven cuando se dio cue...