Parte sesenta y tres

—Puedo enviarte un coche por la mañana —dijo Dominic por teléfono.

Inara sonrió y volvió a poner la tapa de su bolígrafo.

—Estoy bien aquí y me gusta la tranquilidad cuando todos se han ido a casa por unos días.

—Te extrañamos, Inara —dijo él.

—Yo también los extraño, pero acabas de casarte y to...