Parte veintiocho

Dominic se sentó en su oficina con las persianas cerradas. Estaba revisando páginas y páginas de anillos de compromiso. Era más difícil de lo que pensaba. No conocía a la mujer, no tenía ni idea de lo que le gustaba o disgustaba.

Ella tendría que llevar el anillo por el resto de su vida y siempre r...