Parte 32

—Muévete; quiero el asiento del pasillo— Damon accedió felizmente, arrastrándose hacia el otro asiento. Aunque eran los únicos en todo el jet, a Mia le encantaba ser exigente por la mañana. Se dejó caer junto a él y soltó un gran suspiro.

—Estoy tan cansada— gimió. —Y tenemos un vuelo de seis horas...