41. Tú también me gustas.

—Sigue sirviéndome, Henry —le digo al camarero después de beberme mi quinto trago de la noche.

—No, no le des otro —dice Amber, quitándome el sexto trago de la mano.

Amber y yo estamos en el club.

—¿Por qué? —me quejo como una niña.

—Porque eso no es lo que necesitas ahora.

—¿Cómo sabes lo que ...