Capítulo ochenta: tienen que superarlo.

Alyssa

Las cosas en la oficina no han mejorado. Mis colegas siguen susurrando y apenas me hablan. Ha pasado más de una semana; es hora de que lo superen. He estado a punto de perder la paciencia varias veces, pero me niego a rebajarme a su nivel. No valen la pena. Están celosos.

Me dirijo a la sal...