Epílogo, parte 2: Soneto 116

¡Mierda, mierda, mierda!

Kadeem evalúa silenciosamente mi reacción.

—Kadeem —comienzo, sin querer herirlo, pero igual de nerviosa—, ¿podríamos simplemente... fingir que no me diste esto? —Sale en el tono de un villano ansioso del Oeste. Aléjate lentamente y nadie saldrá herido.

—Como quieras. —Vuelv...