Treinta y dos

Capítulo treinta y dos

—Ahora, si me disculpas, tengo que irme; no quiero llegar tarde para ver a Peter.

—Claro —dijo Jonah. Me miró más de cerca—. A veces me sorprende que sigas yendo a verlo así.

—¿De verdad?

—Bueno... sí. Fue tan horrible contigo. Pero creo que eso dice mucho de ti, que no so...