Capítulo treinta

Capítulo treinta

¿Por qué había contestado el maldito teléfono? Me levanté tan rápido que casi tiré la silla.

—Eso no va a pasar —dije—. Y honestamente, Anna, por lo que parece, empiezo a sospechar que te quedaste embarazada a propósito. Que convenientemente olvidaste tomar tus pastillas, no solo ...