Capítulo diez

¡Santo cielo! Él es un profesional. No solo estaba moviendo los dedos, sabía lo que hacía. Pensó mientras se aferraba a su hombro para apoyarse porque la cosa se estaba poniendo seria. Jugó con ella así por un rato, sus ojos aún observando su rostro intensamente, disfrutando cada sonido que escapaba...