Capítulo siete

—¿¡QUÉ DEMONIOS FUE ESO?! —Elsa me gritó. Me dio un puñetazo en el estómago y me encogí, tomando una profunda respiración—. ¡Estás actuando como si ustedes lo hubieran hecho en la oficina!

Me estremecí, sabiendo que no estaba tan lejos de la verdad.

—¡OH DIOS MÍO! ¡LO HICIERON EN LA OFICINA! —Ahor...