Capítulo ocho

Entonces, el grito penetrante de Naida rompió su ensoñación. Tanto ella como Luke se levantaron y se giraron para mirar a los gemelos, observando cómo Naida se levantaba de la arena, tosiendo y resoplando mientras Nathaniel reía.

Cuando se dieron cuenta de que ninguno estaba herido y que solo era u...