Mentira

Uriel

—Levántate.

Un estruendoso crujido resonó en la habitación, mi pecho se levantaba pesadamente mientras intentaba incorporarme. Mi mano se posó sobre mi marca, quemando mis dedos. Mirando alrededor de la habitación, mi cabello enredado se pegó a mi cara. Apartándolo, arrojé las cobijas de mi ...