Pesadilla

Uriel

Acurrándome más en las sábanas, el leve retumbar de un trueno se escuchó a través de la tienda. Una brisa abrió la solapa, haciendo que un viento constante golpeara mis piernas desnudas. Me acurruqué más, esperando que Luci cerrara la solapa, pero otra ráfaga de viento enfurecido empujó la ma...