Qué dientes tan grandes tienes

Lucifer

Bueno, eso sí que fue un giro de los acontecimientos.

—Luci —se quejó ella, poniéndose de puntillas. Su rostro estaba increíblemente cerca del mío. Podía oler un toque de yogur de vainilla en su aliento—. ¿Crees que soy linda? —La nariz de Uriel se movió de nuevo, y mi puño se cerró, no por ...