Es como el matrimonio

Nora dejó caer el trapo, llevándose la mano al pecho. Las gotas de sudor que caían de su frente las limpió con la palma de su mano.

—Ay, Dios mío —dijo, alcanzando el trapo en el suelo y limpiando frenéticamente el mostrador.

—Eh —murmuró para sí misma, mientras colocaba toda la comida en el carri...