Capítulo cincuenta y tres: Cómo maté al malvado alfa

Su suave y oscuro cabello rozaba mi rostro, mientras me sostenía y su dulce pero poderosa voz susurraba en mi oído; diciéndome que todo está bien ahora y que siempre me protegerá, incluso si tiene que sacrificar su propia vida, todo por mí.

Lo abrazo aún más fuerte; reconfortada por sus firmes palab...