Capítulo 31: Medidas desesperadas

VOLK

—Pero a mí sí me importa —dije antes de cruzar la puerta.

Respiré hondo después de cerrarla, avanzando por el estrecho pasillo con paredes pintadas de burdeos.

Cada día aceptaba más que nunca la entendería. ¿Cuál era su problema? ¿Cómo podía insultarme y luego simplemente decir que no le imp...