Capítulo 18: La bestia al acecho

VOLK

Lyall le había permitido quedarse. Y, a juzgar por su estado de ánimo actual, tenía algún interés en ella. Y, aunque no quería admitirlo ni saber por qué, me molestaba, incluso en contra de mi voluntad.

Ver a la pequeña mujer de cabello castaño y ojos marrones cerca de otros hombres me enfure...