Capítulo 150 Pequeñas promesas

La noche en el restaurante había sido larga y agotadora. El ruido de los platos, el ajetreo de la cocina y las demandas de los clientes me habían dejado exhausto. Al salir al aire fresco de la noche, lo único que quería era subirme a mi coche y conducir a casa, lejos del caos del día.

Caminé por la...