Capítulo 126

Las tres damas de Kit la esperaban en su habitación, paseando impacientemente y retorciéndose las manos.

—¡Katrinetta! —exclamó Avinia, abrazándola en el momento en que cruzó la puerta—. ¿Cómo estás?

—Estoy bien, solo bien —les aseguró Kit—. Pero tengan cuidado. Creo que hay sangre en mi bata.

—¿...