Fiesta en el jardín

Reconocí la voz que me llamó, era Afrodita. Me giré para buscarla, pero no pude verla.

—¿Por qué no puedo verte?

Ella se rió.

—Lo siento, niña, no puedo manifestarme frente a ti cuando estás atravesando portales. Esto es solo una conversación de voz.

Asentí.

—Está bien, lo entiendo.

Ella habló...