Capítulo 166 Mamá, ya voy a entrar

En ese momento, la mano de Lillian no pudo evitar deslizarse hacia la entrepierna de Kevin, agarrando su pene ya erecto y firme.

—¡Está tan caliente! ¡Está tan duro! ¡Kevin! ¡Es maravilloso! —Lillian, sosteniendo el caliente y erecto pene de Kevin, inmediatamente comenzó a acariciarlo como si estuv...