Capítulo 37

Ayla no creía que tuviera heridas. Sus rodillas le dolían por todas las caídas que había sufrido, pero aparte de eso, estaba bien.

—Cansada. Y con mucha hambre. Y creo que he perdido mis pies en algún lugar del camino. No tengo heridas —respondió Ayla.

Nixx se rió entre dientes.

—Si puedes bromea...