Capítulo 30

Un gruñido sonó detrás de unos arbustos de acebo a su derecha, y Ayla tuvo que morderse la lengua para no gritar. Star relinchó, y Ayla la acarició, tratando de calmarla. Cuando ningún animal las atacó, Ayla soltó un suspiro de alivio.

—Todo va a estar bien, Star. Encontraremos refugio y luego come...